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Socialismo francés ataca manifestaciones de repudio al asesinato policial de Rémi Fraisse

Viernes 5 de diciembre de 2014

Socialismo francés ataca manifestaciones de repudio al asesinato policial de Rémi Fraisse

Por Alex Lantier

El gobierno que dirige el Partido Socialista (PS) ha lanzado una ola de violenta represión contra manifestaciones en toda Francia contra el asesinato de Rémi Fraisse a manos de la policía el 26 de septiembre. Fraisse era un estudiante de ecología que protestaba la construcción de una represa en Sivens sobre el Tarn (en el sur de Francia).

Fraisse, un manifestante no violento, murió orillas de luchas entre policías e integrantes del Bloque Negro (grupo anarquista reaccionario y muy infiltrado por la policía). Bernard Cazeneuve, ministro de interior, acusó a los manifestantes de “explotar” la muerte de Fraisse. Una autopsia demostró que el joven había muerto como resultado de fragmentos de una granada antimotines disparada por la policía.

Hubo un momento cuando Fraisse se levantó y le dijo a un amigo “¡vámonos!” y corrió hacia delante sin ninguna protección. Dijo el amigo; “los policías dispararon a mansalva. Yo me tiré a un lado para protegerme. Cuando volví a darme vuelta Rémi ya no estaba”.

Muy pronto ocurrieron manifestaciones contra el asesinato de Fraisse y en repudio del uso de armas letales contra manifestantes desarmados. La respuesta de la policía fue más aumentar la represión.

Cazeneuve (muchos piden su renuncia) ni siquiera ha suspendido al policía que disparó la granada contra Fraisse. Ahora dizque prohibió el uso de granadas antimotines contra los manifestantes, pero la policía sigue usando armas letales y fuerza sin límites contra los que protestan la muerte des joven.

El primero de noviembre, policías antimotines atacaron manifestaciones en Dijon, Nantes y Toulouse. Seis resultaron heridos en Nantes (tres manifestantes recibieron palizas y quemaduras de granadas; un policía recibió quemaduras de ácido en sus manos; una bala de hule le arrancó la nariz a un manifestante). Hubo trece detenciones en Toulouse y veintiuna en Nantes.

La táctica de la policía es utilizar la violencia de unos pocos como excusa para reprimir a todos con mucha más violencia. Chloé una participante en las manifestaciones de Toulouse le dijo a la estación de radio RFI: “Sí, hubo ataques de manifestantes, pero la reacción no tuvo medida. Los manifestantes tenían piedras pequeñas. Del otro lado lanzaban granadas que explotaban y nos quemaban las manos. Me quemaron el pie. A otros les pasaron cosas más graves”.

También dijo que “la violencia de la policía es mucho más agresiva que la de los manifestantes. Es una pena que no exista la posibilidad de un dialogo genuino. No hay dialogo que valga, sólo hay explosiones en todas las direcciones y helicópteros en el cielo”.

El domingo, miles de policías antimotines fueron enviados a París para reprimir y conducir detenciones en masa en la Plaza Stalingrad donde ocurría una manifestación que había sido prohibida por el gobierno del PS. Unos trescientos rechazaron la veda y protestaron allí. La policía detuvo a setenta y ocho.

“Nos atacan con cachiporra y proyectiles”, le dijo al Daily Mail británico Sandrine Bisset, una estudiante de 19 años, “la policía antimotines CRS se asemeja a hampones, ante el más mínimo problema, atacan a todo el mundo”.

Tendencias de la seudoizquierda que apoyan al PS, favorecieron una manifestación alterna y legal, donde unos cientos se concentraron cerca de la Torre Eiffel. El Nuevo Partido Anticapitalista (pablista), que en un momento había agitado a favor de la protesta de Stalingrad, se unió a la de la Torre de Eiffel, donde sus miembros se codearon con el dirigente del Frente de Izquierda (Jean-Luc Mélenchon) y con el ex editor de Le Monde (y ex pablista, Edwy Pienel).

El grupo Europa Ecología Verde (EELV) también tuiteó su acusación de que manifestaciones habían sido violentas, en contradicción con comentarios iniciales de Cécile Duflot, dirigente del EELV y ex primer ministro del gobierno del PS haciendo responsable (en parte) de la muerte al primer ministro Manuel Valls.

“En septiembre el primer ministro viajó a la región de Tarn y dijo con tono marcial (y su característica arrogancia): ‘Resistimos en Sivens’. No dejo de pensar que esta declaración de Manuel Vals aumentó las tensiones”, le dijo a Le Monde.

Personalidades de todas las corrientes políticas de la burguesía francesa denuncian las manifestaciones. El ex primer ministro Jean-Marc Ayrault (PS) condenó “con gran firmeza la violencia de grupos radicales con un solo enemigo, la democracia”.

Marine Le Pen, dirigente del Frente Nacional (FN, neofascista) tuiteó una pregunta a Cazeneuve: “Nantes, Toulouse, cuando acaba la impunidad para los matones de la extrema izquierda?”

El asesinato a manos de la policía de Fraisse y la dura represión de las manifestaciones en protesta de esa muerte son un ejemplo de lo podrida que está la democracia francesa. Repudiado por su política de guerra y sus medidas antiobreras, el gobierno del PS recurre al lenguaje del orden; se apoya en ese eslabón social que es la policía.

Desde hace un año, la popularidad de Hollande cae en pique, a niveles insólitos. Una encuesta este verano señaló que éste sólo tiene el apoyo del trece por ciento. Más recientemente (con cinco millones de desempleados o subempleados) una encuesta de Odaxa da un número de tres por ciento de popularidad para sus medidas de trabajo; el Setenta y un por ciento desea que Hollande se vaya antes de que su mandato acabe en el 2017.

La prohibición a las manifestaciones contra el asesinato de Fraisse, pisa los talones de la prohibición de protestas (por Hollande, durante el verano) contra el ataque salvaje de Israel contra Gaza, que causó la muerte de dos mil palestinos.

Ya nada se puede esperar de la clase de poder francesa. La inquina popular ahora choca con la brutalidad de la policía. El PS no es capaz de ofrecer nada. Recurre entonces a vedas a la protesta, represión violenta y medidas de detenciones en masa.

Antes que nada, esos acontecimientos demuestran el papel político reaccionario de los partidos seudoizquierdistas que apoyaron a Hollande en las elecciones del 2012 (pidieron un voto por el PS en la segunda ronda contra el derechista presidente Nicolas Sarkozy). Mélechon y el NPA justificaron apoyar al reaccionario Hollande diciendo que sería más fácil poner “presión” con manifestaciones callejeras para mover al candidato socialista a la izquierda.

Esa es una mentira política. Todo el mundo sabe que la política de Hollande es de una brutalidad reaccionaria que excede las medidas de Sarkozy. Habiendo hecho nada ni la seudoizquierda ni la burocracia sindical para movilizar al proletariado contra el PS, ahora organizan protestas simbólicas que empalman con las demandas de la policía de Valls.

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